Trabajo por encargo. Cada pieza se dibuja una vez, para una piel concreta, y se tatúa sin reloj de por medio.
Empecé a dibujar antes de saber leer y nunca paré. Lo que era llenar cuadernos en clase fue haciéndose serio con los años: ilustración, tinta, blackwork, y al final la piel, que es el soporte que más respeto y más me obliga.
Me formé en Bogotá y arranqué a tatuar aprendiendo en estudio, no viendo tutoriales. Aprendí lo importante de la vieja escuela higiene, paciencia, saber decir que no cuando el diseño no está listo y sumé lo que hoy le pido a un buen trabajo: línea limpia, negros parejos, un dibujo que envejezca bien y que tenga sentido en el cuerpo donde va.
"No tatúo lo que ya se hizo mil veces. Dibujo una pieza para ti, la tatuamos una vez, y queda."
En FAZADO trabajo con cita, una persona por día. Prefiero hacer menos piezas y hacerlas bien, con tiempo para pensar el boceto contigo, ajustarlo antes de tatuar y acompañarte la curación. Si viajas desde afuera de Bogotá, avísame con tiempo y coordinamos.
En FAZADO no trabajo con flash repetido. Me cuentas la idea, miramos la zona del cuerpo y dibujo algo que solo tenga sentido ahí. Los diseños que van saliendo se suman a un catálogo de flash que crece con cada cliente, cada pieza empezó siendo la idea de alguien.
Reservo una única cita por jornada. Eso quiere decir que nadie espera fuera, que podemos parar cuando el cuerpo lo pida y que la última línea sale tan limpia como la primera.
El local es privado y se trabaja siempre con material desechable de un solo uso, superficies protegidas y esterilización recomendada.
Después de la sesión te vas con la pauta de curación por escrito y seguimiento por mensaje.
La curación es la mitad del trabajo. Un tatuaje bien tatuado se puede arruinar en casa en cuarenta y ocho horas si no lo cuidas, y uno cuidado se ve nuevo diez años después. Estas pautas son las mismas que te entrego por escrito el día de la sesión.
Sales del estudio con film o apósito. Déjalo puesto el tiempo que te indique. Al quitarlo, lava con agua tibia y jabón neutro, seca con toalla de papel — sin frotar — y deja al aire.
Lava dos o tres veces al día con jabón neutro. Aplica una capa muy fina de crema cicatrizante (Bepanthol, Hustle Butter o la que te indique). Poca cantidad: la piel tiene que respirar, no ahogarse.
Empieza a descamarse y pica. Es normal. No rasques ni arranques la costra: se lleva la tinta con ella. Sigue hidratando con crema neutra sin perfume dos o tres veces al día.
La superficie ya está cerrada, pero las capas profundas siguen curando hasta el mes y medio. Sigue hidratando y protegiendo del sol.